De todos los gobernantes que tuvo Roma, uno de los mas recordados es, por supuesto, Nerón; considerado por si mismo el mas grande de los grandes, el ascenso del tirano y extravagante líder no fue precisamente debido a sus logros como se piensa. El primero en probar el poder de sus venenos fue Tiberius Claudius Caesar Augustus Germanicus, tío y padrastro de Nerón y es que como era de esperarse las razones de este asesinato fueron de naturaleza política mas que personal, pues de haber sido buen gobernante, Agripina (madre de Nerón) no hubiese sentido la necesidad de contratar los servicios de una antigua herborista para asesinar a un hombre que no tenia ni la mas remota idea de como gobernar un imperio correctamente.
Después de esto, Nerón sentía miedo por la atrocidad que había cometido así que decidió acoger a Locusta para que se convirtiera en la primera asesina silenciosa al servicio de un gobierno. Apenas subió el nuevo emperador al trono, encargo a su envenenadora asesinar al hijo de Claudius Británico, mismo que murió gracias a un veneno cuyos efectos se asemejaban mas a un ataque epiléptico que una sustancia toxica preparada por las hábiles manos de una artesana
Convenientemente, como todo gran reinado, el de Nerón llego a su fin por decisión del senado, por ello, antes de ser juzgado por sus crímenes y extravagancias, el mismo decidió quitarse la vida dejando a Locusta sin ninguna protección. Ya con el imperio al mando de Servio Sulpicio Galba, la mujer fue juzgada y castigada sacando así a relucir el natural y perverso amor romano hacia los animales.
Su sentencia la llevo a ser violada por una jirafa entrenada para tales fines. Así, tras ser rociada por los orines de una hembra, el macho procedió a copular con la herborista y al ver que esta no murió, el publico sediento de muerte solicito al emperador que se le arrojara a las bestias para que la despedazaran terminando definitivamente con su vida.
Esta es una de las leyendas urbanas mas populares y extravagantes que puedan haber ademas de que las violaciones que se hacían por parte de animales son un espectáculo para los circos romanos representando así las transformaciones que el Dios Júpiter tiene para tomar posesión de las doncellas que le parezcan atractivas.